sábado, 11 de mayo de 2013

Petardeo gratuito sobre el hamor


Voy a contaros algo increíble sobre mi vida sentimental: Se me da extraordinariamente bien mandar todas mis relaciones a la mierda, lo cual es algo irónico porque, en realidad, nunca jamás he tenido una relación. (OH DIOS MÍO NO PUEDE SER CIERTO – lo es –). Así que supongo que sería más correcto decir que se me da extraordinariamente bien espantar a mis potenciales novios incluso antes de que lleguen a adquirir tal denominación. Eso es algo maravilloso, no creéis? No es broma ni ironía, de verdad os lo digo que es maravilloso ser como yo. O sea, yo en realidad me he pasado media vida esperando que llegue mi amor verdadero, un amor que será para siempre blablablabla. Evidentemente no lo he encontrado, ni siquiera algo que se le parezca lo más mínimo, ya que la relación oficial más larga que he tenido duró exactamente dos semanas (lo sé, yo también estoy orgullosa de mí). Antes de seguir con mis filosofamientos, necesito hacer un pequeño preámbulo para que entendáis mejor lo que quiero decir. Así que ahora viene cuando me pongo a analizar al ser humano y tras una abrumadora reflexión llego a la ilustrada conclusión a la que tantas cabezas inteligentes han llegado ya antes que yo: EN ESTE MUNDO SOLO EXISTEN DOS CLASES DE PERSONAS.

  1. Discapacitados amorosos. Seeeeeh, me estoy refiriendo a los campeones como yo, a ese tipo de gente que es tan inconformista, tan insoportablemente guay, o simplemente tan insoportable, que es imposible que puedan llegar a estar con una persona durante más de dos telediarios. También cabe contemplar en este grupo los sufridores por excelencia en el mundo del amor, aquellos que, no importa cuántas veces se enamoren de alguien distinto: jamás serán correspondidos.
  2. Los que cambian de novio más que de bragas. Inexplicablemente, esta clase de personas abunda mucho más que la anterior, lo cual es un hecho que me alarma. De verdad que no llego a comprender CÓMO ES POSIBLE que una persona pueda acabar un noviazgo y empezar otro distinto tres días después (o tres días antes, jeje yo no digo ná). Este tipo de personas es bastante más homogéneo que el anterior, y es que la gran mayoría son individuos propensos a mantener relaciones de moderada duración, que tienen la asombrosa capacidad de estar absolutamente convencidos de haber encontrado a su media naranja en todas y cada una de ellas. A mí que alguien me lo explique. Gracias.

Eventualmente, podemos encontrar un tercer tipo de personas: aquel que procede de la evolución de uno de los dos grupos anteriores, y que, efectivamente, son los que por fin, consiguen encontrar a alguien con quien pasar el resto de su vida. Estos son mis favoritos, pero en verdad nadie los ha visto jamás (aparte de en las películas). Son los padres.